Julio Coria fue detenido en la audiencia del martes luego de que el tribunal entendiera que hubo contradicciones en su declaración en el juicio.
Julio César Coria, el ex custodio de Maradona detenido por dar falso testimonio durante el juicio por la muerte de Diego, está alojado desde este martes en la Comisaría 1ª de San Isidro y será indagado en las próximas horas por la fiscal Carolina Asprella.
La fiscal Asprella quedó a cargo de la causa contra Coria iniciada por sus contradicciones en el proceso judicial que tiene a siete profesionales de la salud imputados por la muerte de Maradona.
El ex empleado de seguridad de Diego durante sus últimos años fue trasladado a la Comisaría 1ª inmediatamente después de que los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal N°3 ordenaran su aprehensión por mentir y omitir información cuando declaraba como testigo. Este delito tiene una pena que va de 3 a 10 años de prisión. O sea, no es excarcelable.
Las autoridades judiciales le habían recordado unas cinco veces a Coria que estaba declarando bajo juramento de decir la verdad y le advirtieron las consecuencias de no hacerlo. Sin embargo, él continuó respondiendo con inconsistencias, por lo que los jueces determinaron por mayoría que hubo un delito en flagrancia y ordenaron arrestarlo.
Los motivos por los cuales Coria faltó a la verdad en su testimonio ahora serán esclarecidos en una investigación aparte que comenzó con la intervención de la fiscal Asprella. La indagatoria está prevista para la mañana de este jueves, al mismo tiempo que se reanudará el debate por la muerte de Maradona.
Las contradicciones de Coria en su testimonio y su posterior captura fueron inesperadas. No obstante, al principio de esa jornada, la Fiscalía había adelantado que les costó encontrar al custodio para citarlo a declarar: «Tuvimos que ir a cuatro domicilios para ubicarlo“, dijeron sin sospechar lo que vendría.
¿Quién es Coria y qué dijo?
El hombre, que es ayudante mayor retirado del Servicio Penitenciario Federal (SPF), fue el encargado de vigilar las inmediaciones de la casa del barrio San Andrés entre el 23 y el 25 de noviembre de 2020, cuando murió Maradona.
Era una persona de confianza para el astro del fútbol mundial, quien, durante sus días en Tigre, hasta le pedía que lo ayudara a afeitarse. Su lealtad pareció ratificarla el mismo día de su deceso, cuando le hizo respiración boca a boca para intentar reanimarlo.
Sin embargo, al hablar sobre aquella intervención, el custodio se pisó varias veces y no dijo lo mismo que había asegurado en las dos ocasiones anteriores que testificó.
Tanto los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren, como el abogado Fernando Burlando, lo advirtieron rápidamente. “Está siendo mendaz en forma elocuente”, dijo la Fiscalía, que expuso a los jueces las mentiras descubiertas y que involucraban directamente a los imputados Leopoldo Luque y Agustina Cosachov.