Evangélicos ruegan por lluvias ante la sequía que golpea a Bolivia

Bajo el sol intenso del altiplano y a casi 4.000 metros de altitud cerca de medio millar de evangélicos metodistas acudieron el viernes a la represa de Incachaca, a los pies de un nevado cercano a La Paz, para orar por lluvias en medio de la dura sequía que castiga a Bolivia y a gran parte de Sudamérica.

La Paz y su vecina El Alto —que suman unos tres millones de habitantes— se abastecen de agua de los nevados que están en retroceso debido al calentamiento global, lo que ha afectado los embalses, según los expertos.

«Estamos clamando al Señor por la lluvia, porque el agua es vida. Necesitamos que el Sol se calme, que caigan las lluvias a tiempo para los sembradíos. Serán tres días de oraciones y ayuno de nuestros fieles», dijo a The Associated Press Susy Laruta, una de las devotas que acudió a la jornada de oración.

Los rituales para implorar por lluvias se han hecho frecuentes en el último tiempo en Bolivia sobre todo en la zona del altiplano, una meseta alta en medio de la cordillera de los Andes donde la escasez de lluvias está demorando el inicio de la siembra de papa y quinua. Muchos campesinos han dejado de sembrar para no perder las semillas debido a la sequedad de la tierra y las autoridades temen un desabastecimiento de alimentos en los próximos meses.

«Si no tenemos la humedad apropiada ni el comportamiento adecuado del clima, se verá afectada la siembra y la productividad agrícola», reconoció el viceministro de Medioambiente, Magín Herrera.

La empresa estatal que administra el abastecimiento de agua en La Paz y El Alto dijo que los embalses todavía tienen reservas que pueden alcanzar hasta los primeros meses de 2024 pero advirtió que la situación podría complicarse si no llueve durante el periodo de precipitaciones que va de octubre a marzo.

Según el Servicio Nacional de Meteorología las lluvias están retrasadas y son escasas debido a la concurrencia del fenómeno climático El Niño que implica una reducción de las precipitaciones en la zona andina y fuertes lluvias en las zonas bajas orientales.

La falta de lluvias está haciendo retroceder al emblemático Titicaca, el lago navegable más alto del mundo y compartido por Bolivia y Perú, cuyo caudal ha descendido a niveles históricos, según las autoridades.

En las diversas oraciones por las lluvias se entremezclan ritos evangélicos y católicos con costumbres ancestrales como las ofrendas a la Pachamama —Madre Tierra—.

Bolivia es uno de los países que sufre las consecuencias del cambio climático a pesar de sus bajas emisiones contaminantes, lo que se traduce en sequías, heladas y deshielo de glaciares. A ello se suman la deforestación y la contaminación urbana y minera, de acuerdo con estudios del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

La sequía ha afectado a siete de los nueve departamentos de Bolivia por lo que el gobierno del presidente Luis Arce resolvió ayudar a los agricultores con semillas y víveres. En los barrios altos de algunas ciudades como la sureña Potosí el agua es suministrada por camiones cisterna.

El viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes, reportó que de más de 300 municipios unos 200 han sido afectados y cerca de 140.000 familias luchan contra la sequía.

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