La Aduana denunció una subfacturación por más de US$5 millones en exportaciones de algodón y girasol.

Se trata de una firma santafesina que exportaba derivados de ambos productos a Brasil y Uruguay. Podría caberle una pena de casi US$70 millones.

Las exportaciones investigadas corresponden a pellets de semillas de algodón, pellets de harina de girasol y aceite de algodón.

La Aduana, dependiente de la AFIP, denunció una subfacturación por más de US$5 millones en exportaciones por parte de una firma radicada en la ciudad santafesina de Reconquista, según informó. Se tratan de envíos de subproductos de girasol y algodón a Brasil y Uruguay.

Un análisis de agentes especializados de la Dirección General de Aduanas descubrió que, entre 2020 y 2022, la firma subfacturó al menos US$5.392.666 sus exportaciones de estos derivados.

La denuncia del organismo que dirige Guillermo Michel se encuadra en los artículos 863 y 864 del Código Aduanero, por lo cual podrían caber penas de hasta 8 años de prisión. Asimismo, en los términos del artículo 876 de la citada normativa, se pretende una multa mínima de casi US$70 millones, según informaron oficialmente.

En efecto, mediante intercambios de información con otras Aduanas, el organismo constató que, durante el período mencionado, las mercaderías en cuestión habían sido exportadas a Brasil y Uruguay a valores sensiblemente superiores a los declarados en la Argentina.

Las diferencias observadas ascienden al 70% en las exportaciones a Uruguay y al 55% en las que tenían como destino Brasil.

El objetivo de la maniobra irregular, según explicaron, era ahuecar la base imponible de las operaciones y evitar la debida liquidación de divisas en la Argentina.

En ese marco, el organismo denunció penalmente a la firma ante el Juzgado Federal N˚1 de Santa Fe.

La Aduana, organismo dependiente de la AFIP, ha realizado diferentes operativos destinados a detectar maniobras ilegales vinculadas con el sector agropecuario.

Concretamente, están siendo investigadas las exportaciones de pellets de semillas de algodón, pellets de harina de girasol y aceite de algodón que fueron realizadas en forma directa a los países vecinos, pero refacturadas a través de intermediarios radicados en EE.UU. y las Islas Vírgenes.

«No se observa ningún valor agregado tangible aportado por los terceros operadores que justificara el incremento de precios, por lo cual se presume que actuaban como sociedades pantalla», explicaron.

La Dirección General de Aduanas sostuvo que la operatoria consistió en ventas sucesivas simuladas en las que se apeló a los intermediarios para ocultar lo que, en rigor, no eran otra cosa que ventas directas.

El análisis señala que existirían vinculaciones de «índole funcional» entre la firma santafesina y las refacturadoras.

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